Nervios ante el nuevo curso: cómo ayudar a tus hijos
Dolor de tripa antes del cole, cambios en el sueño: señales de nervios ante el nuevo curso y cómo ayudar desde casa.
Nervios ante el nuevo curso: cómo ayudar a tus hijos
Septiembre trae ilusión, pero también mariposas en el estómago: nuevo profesor, nuevos compañeros, más exigencia. Es normal que los niños sientan nervios ante el nuevo curso, y es una gran oportunidad para enseñarles a gestionar las emociones.
Señales de que está nervioso
No todos los niños dicen "estoy nervioso". Presta atención a:
- Quejas físicas sin causa médica: dolor de tripa o de cabeza, sobre todo por las mañanas antes del cole.
- Cambios en el sueño o el apetito: le cuesta dormirse, se despierta de noche o come menos (o más).
- Irritabilidad o llanto fácil, o al contrario: se encierra y habla poco.
- Resistencia a ir al colegio: ruega quedarse en casa o tarda una eternidad en prepararse.
Estas señales en las primeras 2-3 semanas suelen ser adaptación normal. Si persisten más allá del primer mes o van a más, conviene hablar con el tutor.
Qué puedes hacer en casa
- Valida sus emociones: "es normal estar nervioso, a mí también me pasaba" funciona mejor que "no pasa nada". Sentirse comprendido ya calma.
- Anticípate con información: visita el cole antes de empezar si es nuevo, repasad juntos el horario, prepara la mochila la noche anterior. Lo conocido da seguridad.
- Mantén las rutinas: horarios de sueño regulares, desayuno tranquilo y despedidas cortas y cariñosas (las despedidas largas aumentan la ansiedad).
- Dale herramientas: respirar hondo 3 veces, pensar en algo que le guste, llevar un objeto que le dé seguridad los primeros días.
- Evita transmitir tus propios nervios: los niños leen nuestro estado de ánimo mejor que nuestras palabras.
- Celebra los pequeños logros: cada día que va contento es una victoria; reconócela.
Cuándo pedir ayuda
Si la ansiedad interfiere con su vida diaria (no duerme, no come, no quiere salir, baja su rendimiento de forma notable) durante semanas, habla con el tutor y con el pediatra: hay profesionales que pueden ayudar, y pedir ayuda a tiempo es un acierto, no un fracaso.
Para la mayoría de los niños, unas semanas de paciencia, rutina y cariño bastan para que los nervios se conviertan en ilusión. Y si en casa necesitáis algún apoyo natural para los momentos de más tensión (infusiones relajantes, por ejemplo), consulta a tu farmacéutico: en Farmacia Martín Mestre te orientamos con cercanía.
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