Antibióticos: por qué hay que completar el tratamiento
Dejarlos a medias crea resistencias: qué hacen, por qué terminarlos y cómo usarlos bien.
Antibióticos: por qué hay que completar el tratamiento
"Ya me encuentro bien, ¿para qué seguir tomando el antibiótico?" Es una tentación muy común… y un error con consecuencias. Los antibióticos son uno de los grandes avances de la medicina, pero mal usados pierden eficacia, para ti y para todos. Te explicamos por qué hay que terminarlos.
Qué hacen (y qué no hacen)
Los antibióticos solo funcionan contra bacterias. No sirven para la gripe, el resfriado, la mayoría de los dolores de garganta ni la bronquitis vírica —que son virus—. Tomarlos "por si acaso" no acelera la curación y sí causa efectos secundarios (diarrea, hongos) y resistencias.
Tu médico solo los receta cuando hay (o se sospecha) una infección bacteriana. Confía en su criterio: no presionar para que te receten antibiótico también es cuidar tu salud.
Por qué terminar el tratamiento
Aunque te encuentres mejor a los 3 días, pueden quedar bacterias vivas: precisamente las más resistentes. Si abandonas, esas supervivientes se multiplican y la infección puede volver… esta vez más difícil de tratar. Completar los días pautados garantiza eliminarlas a todas.
Además: toma las dosis a las horas indicadas (los niveles en sangre deben mantenerse estables), no compartas tu antibiótico con nadie y no guardes "sobras" para otra vez: cada infección necesita su diagnóstico.
Las resistencias nos afectan a todos
Cada vez que se usa mal un antibiótico, las bacterias aprenden a defenderse. Las bacterias resistentes ya causan miles de muertes al año en Europa y hacen que operaciones o tratamientos comunes sean más arriesgados. Es un problema colectivo: tu buen uso protege también a los demás.
Consejos prácticos: si el antibiótico te sienta mal (náuseas, diarrea), no lo dejes por tu cuenta: consulta antes, casi siempre hay solución. Y devuelve a la farmacia (punto SIGRE) los restos de medicamentos: nunca a la basura ni por el desagüe.
Si te olvidas una dosis
Pasa más de lo que parece. La regla general: tómala en cuanto te acuerdes, salvo que ya esté cerca la hora de la siguiente; en ese caso, sáltala y continúa con normalidad. Nunca tomes dosis doble para compensar. Si te olvidas con frecuencia, pon una alarma en el móvil o asocia la toma a una rutina (desayuno, cena). Y si vomitas poco después de tomarla o tienes diarrea intensa, consulta: puede que no se haya absorbido bien.
¿Dudas sobre cómo tomar tu antibiótico, con o sin comida, o si interacciona con tu otra medicación? Consulta a tu farmacéutico: es la mejor fuente para usarlo bien. En Farmacia Martín Mestre te lo explicamos sin prisa.
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