Fiebre en casa: cómo medirla y cuándo consultar
Cómo medir la fiebre correctamente, qué hacer en casa y las señales de alarma que requieren atención médica.
Fiebre en casa: cómo medirla y cuándo consultar
La fiebre asusta, sobre todo cuando la tiene un niño en plena noche. Pero conviene recordar lo esencial: la fiebre no es una enfermedad, sino una defensa del cuerpo frente a infecciones. Saber medirla bien y conocer las señales de alarma evita sustos innecesarios… y también consultas que llegan tarde.
Cómo medirla correctamente
- Elige un buen termómetro: los digitales de punta flexible son los más recomendables hoy en día. Los de galio (sin mercurio) también son una opción válida. Evita medir "a ojo" con la mano en la frente: es muy impreciso.
- Zona de medición: en niños pequeños, la medición rectal es la más fiable; en mayores y adultos, la axilar o la oral (bajo la lengua, con la boca cerrada) son suficientes. Los termómetros de frente o de oído son cómodos pero algo menos precisos: úsalos como orientación.
- Condiciones: espera al menos 15-20 minutos después de comer, beber algo caliente o hacer ejercicio, y no midas justo después de abrigar mucho al niño.
- Anota los valores y la hora: llevar un pequeño registro ayuda mucho al médico o al farmacéutico a valorar la evolución.
Se considera fiebre a partir de 38 ºC (entre 37 y 38 se habla de febrícula o décimas).
Qué hacer en casa
Ante la fiebre, las medidas básicas son: hidratación abundante (agua, caldos, zumos), ropa ligera, ambiente fresco y reposo. No hay que abrigar en exceso "para sudar la fiebre": eso dificulta que el cuerpo regule la temperatura.
Los antitérmicos (paracetamol o ibuprofeno, según edad y situación) sirven para aliviar el malestar, no para "curar" la fiebre: úsalos si hay decaimiento o molestias, respetando dosis y horarios según el peso y la edad, y no alternes ambos por tu cuenta de forma rutinaria. Ante cualquier duda con la dosis en niños, pregunta antes de administrar.
Cuándo consultar
Busca atención médica si hay fiebre en bebés menores de 3 meses (siempre, sin esperar), fiebre superior a 39,5-40 ºC que no cede, fiebre que dura más de 2-3 días, o si se acompaña de señales de alarma: dificultad para respirar, rigidez de cuello, manchas en la piel que no desaparecen al presionar, vómitos persistentes, decaimiento importante o convulsiones.
En niños, lo que más orienta no es solo el número del termómetro, sino el estado general: un niño con 38,5 ºC que juega y bebe agua es menos preocupante que uno con 37,8 ºC apagado y sin ganas de nada.
Si tienes dudas sobre cómo medir la fiebre, qué termómetro elegir o la dosis adecuada de un antitérmico, consulta a tu farmacéutico: te orientaremos en el momento, que es cuando más se necesita.
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